Avance de la expedición de JBL 2022 a Colombia II (noviembre)
Plazo de solicitud 01.08.2020 - 01.05.2022

A observar escalares altum y tetras cardenal en aguas negras – ATENCIÓN: debido a la pandemia del coronavirus, todavía no son previsibles los datos exactos de los vuelos ni sus precios. En cuanto haya horarios de vuelo fiables, publicaremos toda la información aquí y en el boletín de noticias de JBL.

Ríos cristalinos de la selva virgen, muchas especies interesantes de peces, poblados indígenas e investigación acuarística serán las vivencias más destacables de esta expedición fascinante de JBL en octubre/noviembre de 2022 por aprox. 1900 € (vuelos incluidos). Durante diez días, tres equipos de 12 personas se irán intercambiando para ir en barca a diversos hábitats partiendo del municipio de Inírida.

Después pasarán una noche en Bogotá, la capital de Colombia, antes de continuar el viaje en avioneta hasta la frontera venezolana al este de Colombia. A la mañana siguiente volarán todos juntos a Puerto Inírida en la selva baja.

Desde allí irán en barca a las regiones situadas en medio de la selva tropical, a entre 30 minutos y 3 horas de distancia. Los ríos como, p. ej., el río Inírida o el río Atabapo fluyen hacia el Orinoco. Llevan unas aguas negras muy claras y son el hábitat de multitud de especies de peces ornamentales como los que viven en nuestros acuarios.

Los tres equipos de 12 personas visitarán los diversos hábitats por turnos, de modo que nunca haya más de 12 personas al mismo tiempo en un biotopo. Una vez allí, cada uno podrá dedicarse a lo que más le interese después de haber concluido las tareas de investigación generales como análisis del agua, mediciones de luz, etc.

Nos alojaremos con los indígenas, quienes también nos prepararán las comidas. La comida estará muy rica, y en la mayoría de los casos, también muerta. ¡Por allí no hay ningún McDonalds cerca! Estaremos totalmente integrados en la rutina del poblado indígena y conoceremos de cerca su estilo de vida.

Un hábitat muy especial serán los grandes bloques de roca del río Atabapo. En sus viajes, el Dr. Wolfgang Staeck ha encontrado allí especies muy bonitas de loricáridos L. Capturar loricáridos siempre resulta un gran desafío, ya que el animal no se suelta fácilmente del fondo.

En los otros lugares que visitaremos podremos hacer snorkel para observar peces en aguas negras cristalinas. Sobre el fondo arenoso veremos cíclidos come tierra, corydoras e incluso rayas de río.

En otros biotopos encontraremos cíclidos del género Heros, cíclidos enanos (especies de Apistogramma), escalares altum (Pterophyllum altum), tetras cardenal (Paracheirodon axelrodi), cíclidos bandera (Mesonauta insignis), especies de Crenicichla y muchas más.

Quien quiera ver por sí mismo pirañas de verdad y bajo el agua, ¡aquí tendrá su oportunidad! Pero sin garantía de ser mordido, porque no son los monstruos sedientos de sangre que nos hacen creer.

Los amantes de los animales de terrario también disfrutarán lo suyo. En las riberas de los ríos de las selvas tropicales viven incontables especies de animales de terrario interesantes, como tarántulas, lagartos y serpientes. En las aguas viven caimanes y tortugas. La identificación de los datos de biotopo es uno de los objetivos de la expedición.

Ya se han concretado los detalles de la expedición de JBL a Colombia 2021

ATENCIÓN: debido a la pandemia del coronavirus, todavía no son previsibles los datos exactos de los vuelos ni sus precios. En cuanto haya horarios de vuelo fiables, publicaremos toda la información aquí y en el boletín de noticias de JBL.

Llegaremos por la tarde a la capital Bogotá, iremos al hotel, buscaremos algún restaurante para cenar cada uno por su cuenta, pasaremos la noche y, a la mañana siguiente, volaremos 1 hora y media hacia el este para llegar a la selva baja colombiana, no muy lejos de la frontera venezolana. En el pueblo Puerto Inírida hay un hotel pequeño pero bastante bueno (Toninas), en el que se podrá alojar el grupo entero (36 personas).

Por la tarde podremos salir a explorar la zona o incluso visitar biotopos interesantes cerca del pueblo. Allí nos dividiremos en tres grupos de 12 personas cada uno para que así no haya aglomeraciones en ningún lugar. Al fin y al cabo, queremos observar a los animales sin espantarlos. También hay planificado visitar a un exportador de peces, en cuyas instalaciones por lo menos podremos ver los peces más codiciados de la región. ¡Tampoco habrá que perderse la espectacular puesta de sol a las 17:25 h en el puerto!

En el hotel contamos con WiFi y la última oportunidad de cargar las baterías. En la selva necesitaremos baterías de repuesto y powerbanks.

A la mañana siguiente nos prepararemos para etapa siguiente de la expedición: solo nos llevaremos lo que necesitemos para pasar una o dos noches con los indígenas. El resto lo dejaremos en el hotel Toninas. Si alguien hubiese olvidado sus gafas de buceo o el bañador, allí mismo se puede comprar de todo. No hay nada que allí no se pueda comprar. Apenas se ven turistas. Y si los hay, casi siempre son pescadores de los EE. UU. o de otras regiones de Sudamérica queriendo pescar los enormes tucunarés y cranoglanídidos.

Dos equipos cargarán sus barcos por la mañana, el tercer equipo se quedará otra noche más en Puerto Inírida.

El equipaje debería estar protegido del agua, ya que no se puede descartar que salpique el agua o que llueva. Lo ideal sería usar una bolsa impermeable tipo «Drybag». Entonces los equipos irán a tres regiones distintas:

el equipo 1 navegará por el río Inírida hacia Venezuela (¡que no se olviden los pasaportes!), se topará con el Orinoco, el segundo mayor río de Sudamérica, y seguirá su trayecto hacia el sur hasta el río Atabapo.

Aquí se podría estar todo el día haciendo fotos. El paisaje con sus bancos de arena blanca como la nieve, las aguas negras cristalinas y las rocas dentro y fuera del agua nos dejarán fascinados. ¡Seguro!

Al mediodía haremos una pausa en un banco de arena, y no necesitaremos trajes de buceo porque el agua del río está bastante caliente (32-34 °C). Aquí ya podremos encontrar escalares altum y otros cíclidos justo por la ribera del río entre las plantas anegadas.

Seguiremos hacia un biotopo espectacular en un afluente pequeño por el que fluye una mezcla de aguas claras y negras. Aquí también veremos tortugas acuáticas. Y, por supuesto, muchos cíclidos, siluros y carácidos. Con un poco de suerte, también podremos ver rayas de río en la laguna.

Continuaremos río arriba hacia el poblado indígena, donde pasaremos la noche. Se montarán las hamacas o las tiendas de campaña (avisad antes lo que preferís), se colocarán las mosquiteras y, como broche final, contemplaremos la puesta de sol sobre el río Atabapo. Luego cenaremos en el poblado. Pero que nadie se preocupe: todo estará rico y bien cocinado antes de llegar al plato.

Aún nos quedará un ratito de sobremesa pero, por lo general, todo el mundo suele estar cansado temprano y el sol nos despertará a la mañana siguiente sobre las 5:30 h en nuestras hamacas. Entonces tendremos todo el día para explorar los distintos biotopos del río Atabapo. Habrá un almuerzo sencillo y una cena en el mismo poblado indígena. Ya nos habremos acostumbrado a las hamacas. Después del desayuno (las tortillas están bastante secas, comprad mermelada en Puerto Inírida) desmontaremos las hamacas y cargaremos el equipaje en el barco.

Tendremos medio día para explorar otros biotopos, entre ellos un biotopo rocoso en el río Atabapo donde viven escalares altum grandes. ¡En las rocas también podremos encontrar loricáridos L muy bonitos! Levantad las piedras con cuidado: ¡os sorprenderá ver las especies de loricáridos que allí viven!

Por la tarde volveremos a Puerto Inírida y pasaremos la noche de nuevo en el hotel Toninas.

El equipo 2 se quedará otro día entero en Puerto Inírida e irá a visitar un exportador de peces ornamentales y dos biotopos de aguas negras preciosos. Ambos biotopos son muy poco profundos pero están poblados de muchísimas especies bonitas de peces. En el río cerca de un puente viven incluso escalares altum (casi siempre entre ramas de árboles), incontables corydoras y tetras cardenal (solo en aguas poco profundas).

Será al día siguiente cuando el equipo 2 se vaya por el río Inírida en dirección al oeste. Pasadas 2 h girarán la derecha para seguir por el Caño Bocón en dirección a Santa Rosa, un pequeño poblado indígena en la selva tropical justo en la ribera del río. De camino hacia allí visitaremos biotopos a la izquierda y la derecha del río principal Caño Bocón.

Siempre se tratará de aguas negras, pero no serán tan cálidas como las del río Atabapo. Dependiendo de lo frioleros que seamos será conveniente llevar puesto un traje de 3 mm de grosor. En estos afluentes «muertos» parece que nunca ha estado ningún ser humano antes que nosotros. Seguiremos en barco a velocidad de paseo abriéndonos paso en la selva cada vez más profunda.

Con un palo podremos medir desde el barco la profundidad de visibilidad. Si fuese de al menos un metro, merecerá la pena meterse en el agua. Si no, daremos la vuelta y buscaremos otro afluente. Esta será una expedición, y no una excursión al zoo. :-)

Por la tarde, el equipo 2 se irá al poblado indígena Santa Rosa. Allí también dormiremos bajo techo en hamacas. La misa cristiana de los indígenas es digna de ver y nos permiten asistir en silencio. La cena estará lista cuando anochezca. Un generador proporciona corriente para un par de horas. A quien ya no le quede baterías o haya olvidado su powerbank, aquí podrá cargarlas. Pero sin lámpara no se puede estar, ni siquiera encontraríamos los servicios (simples pero funcionales con papel higiénico).

Por la mañana desayunar, desmontar las hamacas, cargar el barco y seguir hacia los Cerros de Mavecure, desde donde el equipo 3 estará saliendo en ese momento.

Al igual que el equipo 1, el equipo 3 saldrá al río Inírida en dirección al oeste (control militar: hay que llevar los pasaportes) pero no girará al Caño Bocón sino que continuará hasta que aparezcan en el horizonte los tres tepuyes de Mavecure. Los cerros parecen más bien conos que tepuyes.

Al pie de uno de los cerros, que también se puede escalar, está nuestro pequeño poblado indígena donde nos una cabaña abierta estará esperando a nuestras hamacas. Descargaremos, disfrutaremos de las fenomenales vistas con los cerros y los rápidos del río y almorzaremos.

Después continuaremos un tramo en barco hasta un biotopo muy bonito donde podremos observar cíclidos, borrachitos y siluros. Los amantes del terrario podrán en todo momento dar una vuelta por tierra y buscar bichos. Esto se aplica a cualquier lugar que visitemos.

Cuando volvamos tendremos tiempo de bañarnos, descansar o explorar el entorno. Por la noche habrá de nuevo una cena simple, montaremos las hamacas e iremos a dormir o a dar una vuelta nocturna. El día siguiente entero lo tendremos libre. Podremos visitar otra vez el mismo biotopo que el día que llegamos, hacer una excursión a pie, meternos en el agua más allá de los rápidos junto a los tepuyes o simplemente relajarnos.

A la mañana siguiente desmontaremos las hamacas, desayunaremos y podremos escalar el tepuye si tenemos ganas. Después volveremos a cargar el barco, por delante tendremos 4 horas de viaje hasta Puerto Inírida.

Todos los equipos irán cambiando de lugar, de forma que todos hayamos visitado cada uno de los lugares. Las hamacas de los indígenas son más cómodas que las normales que se suelen tener en un jardín, ya que son más anchas al tumbarse en diagonal. ¡Así no hay que adoptar la forma de un plátano ni despertarse con dolores de espalda! Para comer hay huevos, pollo, fruta, yuca, carne de vacuno y pescado. Quien necesite raciones grandes debería llevarse barritas energéticas.

Siempre hay agua potable a disposición, y por la mañana, también café o cacao. En cada poblado indígena hay uno o varios servicios. Puede que haya alguna rana viviendo al lado del papel higiénico. No hay cisterna, por lo que se usará un cubo con agua. Quien espere un jacuzzi y servicio de habitaciones, quizá debería abstenerse a asistir.

Pero prometo que lo que sí encontraremos es una naturaleza espectacular y muchos peces que podremos observar y fotografiar o grabar en sus hábitats naturales. ¡Hasta los delfines de río nos acompañarán alguna vez!

En los ratos de convivencia por la tarde-noche habrá oportunidades suficientes para charlar con los expertos que nos acompañarán. Muchos de los asistentes de expediciones pasadas traían conocimientos muy especializados y, al final de la expedición, estas charlas nocturnas fueron de los recuerdos más bonitos.

Los aficionados a la astrofotografía apenas van a dormir: ¡el cielo estrellado es absolutamente magnífico!

Prolongación opcional a Río Claro

Una vez finalizada la expedición oficial en Bogotá, cada miembro de la expedición tendrá la oportunidad de prolongar el viaje pagando un recargo (aprox. 300-350 €, el precio exacto se sabrá a mediados de año) y venirse con nosotros a Río Claro. Ese precio incluye los trayectos, el alojamiento y las comidas (bebidas excluidas).

Lamentablemente, el acceso a Caño Cristales –nuestra primera opción para prolongar el viaje– no es posible, ya que el gobierno lo ha prohibido por motivos de protección medioambiental. Por eso hemos buscado alternativas y encontrado en Río Claro un destino realmente interesante y que merecerá la pena. El parque nacional Río Claro está a 265 km al nornoroeste de Bogotá.

Cuando lleguemos al aeropuerto procedentes de Puerto Inírida continuaremos el viaje a Río Claro en autobús. Estimamos un trayecto de unas 4-5 horas. Esto no es poco, pero es una buena oportunidad para ver más sitios del país.

La opción de ir a Medellín en avión y seguir en autobús hacia el sur es mucho más cara (2 vuelos) y, aun así, habría que viajar unas 3 horas en autobús de todos modos. Con la «opción de solo autobús» podemos llegar por la tarde al albergue y tendríamos 2,5 días para pasar allí.

El río Claro no lleva ese nombre en vano: sus aguas son clarísimas y tienen una temperatura de alrededor de 26 °C. Un traje de buceo largo de 3-5 mm sería muy conveniente para poder aguantar más tiempo dentro del agua. Pero cada cual es más o menos friolero.

El río Claro fluye dentro de la reserva natural siempre a lo largo de un camino, de modo que se puede entrar al agua por cualquier sitio. Aunque existen algunos rápidos que sería conveniente evitar, ya que existe el riesgo de lesionarse con las piedras al ser empujado por el agua.

Nuestras habitaciones están a unos 20 minutos a pie de la recepción/el restaurante en dirección río arriba en medio de la jungla.

Habrá que hacer esta caminata cada vez que vayamos a comer, pero es muy bonita porque podremos ver serpientes, lagartos, arañas y especies interesantes de pájaros (p. ej., tucanes) por el camino. Al anochecer es absolutamente recomendable llevarse una linterna y una cámara de fotos con flash.

Al echar el primer vistazo bajo el agua, la diferencia con las aguas negras se hace evidente de inmediato: el agua que vemos no tiene ni un solo matiz, ¡parece agua de piscina! En los meandros de aguas tranquilas se puede hacer snorkel perfectamente y podremos observar cíclidos, puede que hasta con sus crías, siluros y carácidos tranquilamente. En cuanto aumenta la corriente, la población de peces cambia. A los siluros no les molesta la corriente, y además se pueden ver carácidos y otros caraciformes de mayor tamaño. ¡El sueño de cualquier aficionado a los peces!

Quien necesite entrar en calor solo tiene que caminar un poco por el camino río arriba. ¡A unos 30 °C de temperatura del aire se entra en calor rápidamente! Luego, a meterse de nuevo en el río, dejarse llevar río abajo, y salirse por cualquier sitio. ¡Es imposible observar la naturaleza de mejor forma!

Como el vuelo de larga distancia sale tarde, podremos quedarnos el último medio día en Río Claro, hacer tranquilamente los trámites de salida del hotel después de almorzar y volver a Bogotá. Allí podremos dar una vuelta para ver la ciudad, pasear por el centro bullicioso del casco antiguo (¡absolutamente genial!) y, finalmente, irnos al aeropuerto a tiempo para la salida.

Inscripción para la expedición de JBL a Colombia 2022 II

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